viernes, 11 de julio de 2008

Un pequeño cuento

La 32 monte.

La prostituta que solía frecuentar estaba fuera de servicio, y ahora necesitaba y urgía de otro “lugar seguro” para depositar por unos segundos y luego sacar de tajo todas las pasiones sencillas que reventaban el voltaje de sus pasiones.

Tomó de un sorbo el espresso de costumbre y sintió un poco de miedo de enfrentarse nuevamente a una elección obligada que no lo orillara al precipicio, que siempre tenía final y el regreso en vastas ocasiones había resultado peor y seguía haciéndolo; descolgó su delgado abrigo del perchero público al que todo cliente tenía derecho de uso, metió sus manos en unos bolsillos vacíos y desgastados esperando encontrar algo nuevo.

La calle tres dos o había cambiado nada: el hedor que resultaba de una mezcla entre sexo-callejero y empedernidos fumadores deleitándose de los placeres de una ancestral planta que daba risa, su último toque había sido hace unas dos semanas al momento que te cuento esto.

No lograba hilvanar un pensamiento de más de cinco palabras un contubernio incontrolable era el que manejaba sus ideas, pasaban ya quince minutos y las modelos se agotaban mientras la música se hacía cada vez más distante y al borde de la desesperación una voz fraternal-carnal amistosa gritó su nombre desde el lado norte de la desgastada acera testigo silencioso de múltiples encuentros entre ellos y otros más. No sense.

Tardó en reaccionar un poco, lo logró (felicidades), y estupefacto miró aquel instinto maternal que encontraba en ella y despertaba reptiles y amargas anuencias de un amor imposible y no encontrado aún, en su cabeza empezaba la edición habitual y la creación de un nuevo universo se avecinaba: El hedor era camuflajeado por un millar de flores olorosas a miel con canela, pavimento duro y negro se molía y quedaba tierra con brotes de pasto y grietas duraderas, esta vez lo prefería verde y el toque mágico, su querida brotaba de un manantial seco que dramáticamente lo atiborraba de agua salina que alimentaba su movimiento, sin embargo los toques finales apenas empezaban a flotar y revolotear por su mente haciendo un esfuerzo enorme por incluir ambos hemisferios.

Ambos entraron en aquella piscina improvisada, creada tal vez por su mente o por la fuerza del agua, no importaba esa incógnita en lo más mínimo. El calor traspasaba las paredes de arena, y sus sentimientos se enraizaban en un círculo que pretendía construir una puerta.

Después de cruzar miradas y caricias por un largo rato el acercamiento y la excitación eran inminentes y visibles, todopoderoso, cortaba e insertaba pensamientos y acciones a diestra y siniestra, esta vez solo quería que lo amara de hace veinte años atrás y la fuerza y manipulación era tal que lo convertía en su Dios, un dios unipotente y unipoderoso y al tiempo, una larga historia los llamaba a re-encender el tiempo y las ganas perdidas. Dos montañas se cerraban y les daban la privacidad necesaria para desnudarse hasta la conciencia y percatarse de cada grieta y acierto en su vida, sin embargo por momentos los cables resultaban en par positivos y el rechazo aparecía de inmediato.
Atormentados decidieron borrar ese fragmento: un solo cuadro y todo dio un pequeño giro, ¿para bien?, ¿para mal?, permíteme entrar dijo el en voz casi invisible y como por arte de magia el picaporte giró rápidamente, dos pasos y estaba en otra escena que salio de la nada inmundaza.

Su silueta bien delimitada a pesar de los años evocaba sus más sencillas y extra-puras-perversas pasiones dando brincos de sutilidad en la inmensidad de un abrazo que parecía unificarlos por separado y con la conciencia bien firme.

Ambos pretendían desconocerse y agregar un elemento radical y persuasivo al sexo que asomaba sus narices, Growing back.

Úsese y tírese. Tras razones sin motivo que eran la nota final de una melodía armoniosa y de un timbre chillón que resultaba en el éxtasis más profundo que mi oasis desértico, digo el suyo, exigía con más frecuencia. Córtalo antes de que empiece. Música. Nadie te está observando, por favor retira ese molesto listón de tu pelo, al hacerlo, una tierna-pesada fragancia desencadenó un frenesí total, no pude contener más la respiración y con un gesto afirmativo desgarré sus últimos pedazos de nerviosismo y la abrace como si fueran los últimos momentos que la veía, frase trillada pero esta vez era verdad: solo quería volver a la normal-rutina de una vida lineal-cuadrada sin altibajos que pudieran alebrestar mis ondas hormonales-cerebrales.

Los últimos trozos de ropa celestial y humana caían por el inmenso túnel que los conectaba y al final los atrapaba, mientras letargos de una brutal represión lo trastocaban sin piedad.

Ha llegado el segundo preciso en el que debo dejar estas andadas tras de mi, en historia pura. Ella, no era sumisa, pero comprendía perfectamente que esta vez el silencio sería su mejor arma, las proyecciones se volverían realidad y ella una ficción más.

Al llegar a casa notó que su plato de la cena había permanecido intacto: avena con agua, a su edad la lactosa era despreciativa y selectiva. Un orden y toque hogareño que presenciaba hasta en como era colgado el papel de baño y en cualquier rincón de SU casa, se sentía listo para matar y listo para la muerte, subió hacía la recamara la cual ocupaba desde hacía unas dos décadas. Su bella y adorada mujer dormía como todas las noches (y como cualquier otra mujer) en espera de que ese “alguien” llegara a tiempo para mirarla desde ángulos superiores, inferiores, laterales e inventar uno que otro, su cara reflejaba normalmente una espera útil pero sin resultados sensibles-tangibles.

Esta vez el tiempo se había vuelto objetivo y parecía llevar la contraparte de sus deseos; inconscientemente se observaron por un largo rato, esa noche no hicieron el amor.



Él, había logrado crear su último film, logró contener el brillo ensordecedor de su realismo, dio el paso final: tomar pedazos de cada loop imaginario e insertarlo en su imagen perfecta de “gold girl”, se decía a si mismo. Todo brillaba. Todo derrotaba, esta vez si sería por un largo rato.


FIN.

3-Junio-2008
-Para ti inalcanzable-

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